¿Es Internet el problema del cine?
A propósito de la reciente entrega de los Goya, en España se ha vuelto a tocar el tema de Internet y la industria del cine. En este interesante reportaje, muchas opiniones de la industria española y de las sociedades de gestión nos parecerán familiares. Allí, algunos coinciden en que no se debe culpar a los usuarios, no obstante paralelamente el gobierno español sigue hablando de piratería cuando los ciudadanos comparten música sin fines comerciales en la red, y de hecho, anuncia “medidas antipopulares”. Además, se habla de la calidad de las producciones y de la cantidad mínima de descargas que se hacen de cine español.
En este contexto, parece interesante volver a la reflexión del periodista Juan Varela, en la que recuerda la propia Motion Picture Association of America (MPAA) reconoce que los cibernautas van 18 veces al cine por año frente a las 14 de las personas que no acceden a la red.
Así, en esta pretendida defensa de la cultura española, hay muchos cabos que quedan sueltos. En el caso de la industria del cine, cabe la pregunta sobre qué tipo cine español se está protegiendo con esas “medidas antipopulares”. Varela da en el punto:
La presidenta de la Academia del Cine también tendría que explicar si esa limitación se dirige a los nuevos cineastas que publican y distribuyen sus obras en las redes de vídeo social o a quienes se encuentran y relacionan en la web para emprender proyectos independientes o a los nuevos modos de distribución de cine legal en la red, de pago o a cambio de publicidad.
Todo indica que, cuando se trata de información, creatividad y conocimiento, la discusión va mucho más allá de cómo se reparte la torta.Foto CC @ Andrés Rueda.
En este contexto, parece interesante volver a la reflexión del periodista Juan Varela, en la que recuerda la propia Motion Picture Association of America (MPAA) reconoce que los cibernautas van 18 veces al cine por año frente a las 14 de las personas que no acceden a la red.
AsÃ, en esta pretendida defensa de la cultura española, hay muchos cabos que quedan sueltos. En el caso de la industria del cine, cabe la pregunta sobre qué tipo cine español se está protegiendo con esas “medidas antipopulares”. Varela da en el punto:
La presidenta de la Academia del Cine también tendrÃa que explicar si esa limitación se dirige a los nuevos cineastas que publican y distribuyen sus obras en las redes de vÃdeo social o a quienes se encuentran y relacionan en la web para emprender proyectos independientes o a los nuevos modos de distribución de cine legal en la red, de pago o a cambio de publicidad.
Todo indica que, cuando se trata de información, creatividad y conocimiento, la discusión va mucho más allá de cómo se reparte la torta.
Foto CC @ Andrés Rueda.
Las cosas claras 

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Ya no es raro que, existiendo informes independientes serios que ponen en la debida escala la relación entre piratería – propiedad intelectual y daño monetario, las empresas de cine y música optan por ignorarlos y apelar a una campaña de emotividad (ya que los números no los acompañan).
Para justificar magras comisiones a los artistas, explican que el dinero de las ventas se está usando en luchar por sus derechos. Extrañamente, los sellos siguen reportando utilidades, no así la amplia gama de sus protegidos.
El ejemplo más obvio es el de los reportes encargados por el parlamento inglés que, al no recomendar la extensión de derechos de autor, fueron simplemente ignorados. Si la realidad no me acompaña, un poster o un recurso emotivo me puede permitir sacar una ley afín a mis intereses. Y algo de lobby no hace mal. Triste.
Si dejarán de hacer remake tras remake, segundas y terceras partes, copiarse entre todas el mismo tema para el mismo año (desastres, insectos, animales de la selva), las empresas filmográficas tendrían mayor exito en cautivar al público que acusan de ladrón.