Músico Andrés Valdivia: cuando el status quo atenta contra la cultura

andrés.valdivia@hixaga
Andrés Valdivia es músico (“Nudo Ciego” -2006), ingeniero civil y mantiene el sitio de podcasting llamado Podcaster. Ha hecho la música de la película de Fuguet “Se Arrienda” -2005- y también ha participado en diversas colaboraciones musicales entre las que se cuenta la banda sonora de la próxima película de Andrés Waissbluth, “199 Recetas Para Ser Feliz“.
Valdivia ha querido participar en el debate propuesto por Trato Justo Para Todos, aportando su experiencia y visión como músico en una nueva era cultural. Para eso, en el siguiente artículo, aborda cómo la tecnología permite renovar la creación musical y da luces de cuáles son las formas de aprovechar las actuales tendencias culturales para replantear un modelo de negocio sustentable para todos.
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Estoy muy lejos de ser un experto en temas de derecho de autor. De hecho no soy abogado ni lobbysta. Pero en el proceso de desarrollo de Podcaster y a partir de mi experiencia haciendo algo de música, me ha tocado una y otra vez darle más de una vuelta a este asunto. Mi interés en él corre más por la vereda de la intuición que por las amplias avenidas de la cátedra, y responde más a una necesidad personal por intentar desentrañar la época que nos ha tocado vivir que por construir una posición política coherente al respecto.
Hechas estas aclaraciones, quiero partir consignando que creo estar siendo testigo de un momento histórico. Uno, como casi todos los grandes momentos de la historia, que ha sido gatillado por un cambio tecnológico pero que resulta incompleto al ser observado únicamente desde la trinchera de la técnica. Uno, que se devela fascinante desde el prisma de las prácticas humanas que hace posible y de cómo nosotros las hemos ido incorporando y transformando en experiencias de valor. Desde esta perspectiva, una de las industrias que ha recibido el golpe más duro es la industria de la música.
No vale la pena entrar en detalles, todos sabemos y hemos experimentado un cambio radical en la forma en que consumimos música, y sobre todo, en la forma en que le asignamos valor. Desde la industria se nos dice “no mates la música”, en una de las campañas del terror más generosas desde la campaña del “Sí” en el plebiscito del ‘88. Pero el slogan esconde una mentira: la que muere es la industria, es decir, una forma de hacer negocio (un modelo de negocios como se dice más escolásticamente) y no una de las manifestaciones culturales más ancestrales del ser humano (es probable que mientras se creaba la industria de la prostitución alguien por allí ya comenzara a silbar melodías de bienvenida a la clientela).
Y es que estamos tan acostumbrados a la forma en que se ha consumido música los últimos 60 años que nos resulta extraño que las cosas puedan hacerse de otra manera. Industrias completas han sucumbido a raíz de cambios tecnológicos a lo largo de la historia y no sería raro que la industria de la música, tal como la conocemos hasta el momento, sea un nuevo caso de estudio al respecto.
Nuevos modelos de negocio se están comenzando a probar en el mundo entero, pero una cosa está clara: si estás en un negocio donde lo que vendes puede ser digitalizado, entonces resulta torpe y casi imprudente esperar que lo que vendes no será compartido por millones de personas a tiempo real y a costo cero. Esas son las nuevas restricciones, punto. Y claro, la industria y los beneficiarios históricos de un modelo de negocios en retirada, se defienden como gatos de espalda ante la amenaza, lo que me parece completamente normal pero al mismo tiempo al menos miope.
Es esa miopía la que en manos de legisladores negligentes o ignorantes podría eventualmente poner un candado feroz sobre nuestro acceso a la cultura o a la mismísima innovación, siempre y cuando entendamos la innovación como un espacio de remezcla de elementos ya existentes cuyo resultado abre nuevos espacios y horizontes de posibilidades y oportunidad para todos.

foto@Heart Industry
El asunto NO es menor:
Comercialmente al menos, tengo la impresión de que para encontrar respuestas para el futuro de la industria creativa (o de contenidos si se quiere), hay que partir haciéndose la siguiente pregunta: ¿qué elementos de la música como fenómeno humano NO son digitalizables? Mi respuesta, que no tiene nada de original por lo demás, pasa por una palabra horrible y manoseada como pocas: interacción. Es la interacción, entendida como lo que nos ocurre como personas frente a un trozo de música y su autor, lo que NO es replicable. A partir de lo anterior, se abren tres vetas por las que creo correrán las siempre fecundas aguas verdes de dinero que tanto nos gustan a todos: la comunidad, “factor fetiche” y de la performance.
La comunidad es el grupo de personas que circula alrededor de un género, o de un autor en particular (preciadas cada día más por marketeros desesperados por la brutal saturación de los medios tradicionales). El factor fetiche no es más que esa extraño fascinación que sentimos con los objetos (no es la música que contiene un CD deluxe la valiosa, sino el objeto en si mismo). Y claro, la performance: músicos volviendo a los escenarios y dejando las cálidas playas de Bermudas donde ya llevan más de un buen tiempo engordando y echando a perder su talento.
Una de las paradojas más bellas de nuestros tiempos tiene justamente que ver con el último punto del párrafo anterior: mientras nuestra futurista y archicontemporánea forma de comprender la música se apodera del presente, los músicos del mundo deberán volver a hacerse cargo del oficio primigenio que los vio nacer: el arte de actuar frente a una audiencia. Damos un paso al futuro y nos encontramos con soluciones que nos obligan a volver directo al pasado.
Finalmente, lo importante es que como pocas veces en la historia, el mundo entero muestra un interés potente por la música como fenómeno. Han cambiado las reglas sobre cómo valoramos todo esto y las soluciones están allí, disponibles para experimentar. Pero ojo, que una mala entendida defensa gremial o sindical podría dejarnos a todos repletos de impuestos o simplemente ciegos al océano de contenidos disponibles en la red, única y exclusivamente para proteger el statu quo. Además, la red nos permite hoy organizar y coordinar la creación de una sociedad civil honesta y poderosa, requisito básico para que nuestro país se transforme en uno serio y viable. Y de eso se trata todo esto, de informarse y de debatir.
No digo nada nuevo, pero a veces simplemente hay que ponerlo por escrito.
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Las cosas claras 


toda la razón en todo. que sensato.
y eso que yo soy súper chaquetero y encuentro que todos están equivocados siempre.
piero
[...] reflexiones de Alaska, así como las de Valdivia, nos hacen pensar que tanto para los músicos como para los demás creadores, Internet no es un [...]
no se si andrés valdivia revisará esto alguna vez, pero me gustaría hacerle una pregunta o al que lea y sepa una respuesta, por favor, adelante….
primero aclarar que no es en mala (dado que es escrito podría prestarse para malos entendidos)….
y bien, ambos discursos suenan lindos…de ambos lados (“artistas” y la gente de esta web)…sin embargo, y he aqui mi pregunta…de dónde saco yo los ingresos para poder financiar un disco, ya sea este digital o en formato cd?….pregunto esto pues no soy millonario, estoy lejos de serlo, pertenezco a la clase media baja, con esfuerzo me he comprado instrumentos de relativa calidad a un altísimo precio, he pagado mis estudios (estudié música en la moderna y sonido en el aiep), nadie me contrata en ningún lado porque el círculo del medio es bien cerrado, y dicen soy muy joven y sin experiencia…algo similar pasa en cualquier carrera que se elija estudiar hoy en día, así pues no es nada sorprendente…bueno teniendo todo esto en cuenta, debería haber estudiado leyes?, medicina? (campos relativamente mas estables y con mayor poder adquisitivo), o debería trabajar en el mcdonald y juntar dinero por tres años para poder costear el disco y su promoción?…hay algo en el debate que ambos lados están obviando, y eso es gente como yo, que a pesar de tener herramientas en mi casa para grabar guitarras y bajos o teclados, nunca podré grabar en mi casa una batería o voces como se debe, menos realizar un mastering como la gente (para los q no saben no basta con un plugin vst y unos buenos monitores, se necesita una sala acondicionada), y siendo todo esto realidad, como podré sonar bien?(que paradoja siendo sonidista pensarán), y si es asi, grabó un demo mula lo subo a myspace y hago hartos “amigos” (que por lo demás solo firman dejando sus avisos y cero comentario de la música), y espero que un megamagnate millonario excéntrico le guste lo que hago y me pague para poder hacerlo mejor?…seré el proximo lily allen o fran valenzuela….no lo creo, y no porque lo que haga sea malo, sino porque esa es la realidad nada más….tengo fe en lo que hago, me apasiona, sino no habría estudiado dos cosas relacionadas a ello…de verdad nunca he pensado hacerme rico con mi música, de verdad…sólo quiero vivir de ella, como aquél ingeniero que va todos los días a la oficina, o el mueblista que hace muebles, o el cartero, etc…me parece válido bajar música de internet, o como músico regalarla para que se expanda, pero quien me ayuda a dar el primer paso siendo yo una persona de la realidad antes mencionada?…o es que ambos bandos (“artistas” y ong) esperan que la música del futuro sea hecha sólo por hijos de gente pudiente, o músicos que tuvieron que estudiar alguna otra carrera para poder financiar su pasión?(con el nivel de deserción que esto significa)…
por cierto, y antes de emitir respuestas dañinas, agrego…..estoy en eso, trabajando en algo nada que ver, con un sueldo realmente miserable para poder ver la posibilidad de tal vez grabar algo con mi banda….todos estamos trabajando en cosas distintas, que por lo demás nos roban horas de ensayo y tiempo en familia, porque si, aunque no lo crean los músicos también debemos alimentar esposas, hijos, etc, además de crear y perfeccionar el sonido para entregar un trabajo profesional, porque aunque trabajemos en otras cosas, seguimos siendo profesionales de la música y así como no nos gusta ir al registro civil o al consultorio y recibir un mal trato, no queremos entregar un producto musical de baja calidad…..creo que finalmente un disco al venderse debiera venir con la posibilidad de hacer con el lo que se le antoje a la persona, excepto claro, lucrar con el…asi como también creo que regalar por internet música es un excelente medio de masificación, y el mensaje llega a muchos lugares…sin embargo que modelo de los que proponen ambos lados (“artistas”, ong) ayuda a dar el empujón inicial?….
gracias por leer semejante biblia, y al que me pueda orientar estaré eternamente agradecido =)
Ruben:
Gracias por tu testimonio. Mucho que decir, aunque creo que entras en temas que no tengo cómo ni por qué siquiera intentar resolver. Entiendo tu preocupación, pero me da la impresión de que el envión inicial ha sido siempre el mismo problema, desde los tiempos de Palestrina hasta hoy…y es que creo que está más ligado con el riesgo eterno e histórico del entretenimiento/arte: hay espacios limitados en el partenón y a él llegan muchos menos de los que tienen el talento para hacerlo.
Ahora, creo que tocas un punto central: todo lo que está ocurriendo en la red hoy es particularmente valioso para quienes ya tienen una identidad armada. Es decir, quienes tienen la real oportunidad de hacer cosas impactantes online (en términos de impacto y de éxito) son quienes ya tienen varios millones de dólares invertidos en marketing después de 10 o 15 años de carrera en la industria tradicional. Es es cierto, nada que hacer.
Entonces: comenzar es complejo hoy y lo fue ayer. Sólo que creo que hoy tienes la oportunidad de construir una identidad de manera más fácil que hace 10 años atrás.
Eso.
Toda la suerte!
:::v:::
Me cuelgo a la conversa un poco tarde, pero en fin. Tocando otro punto, el de la calidad. Creo que eso es bastante subjetivo, puedo escuchar a la Feña de amango, con un sonido super pro y no me pasa nada, o puedo escuchar a otros “amigos de myspace” que grabaron sus maquetas con el micrófono de su pendrive y el tema lo escucho todo el día. Obviamente no venderé 1 millón con eso, porque la verdad es que lo que vende es el buen marketeo y no la buena música, a veces van juntos, pero la mayoría de las veces no.
Creo que si queremos vivir de esto, hay que ser super observadores y ver hacia donde va la corriente, para que no nos cansemos tanto al nadar.
Muchas gracias andrés valdivia por responder, creo q finalmente hay q puro darle como dices, sin embargo me gustaria cimentar un camino pensando en nuevas generaciones, para q no tengan q pasar lo q nosotros pasamos…por ahi va tambien mi punto, no es algo tan egocentrico como pudo haberse leido…
pero bueno, primero a hacerse nombre y despues a trabajar por aquello…
alex, tienes toda la razon en q la calidad musical es lo q importa, sin duda q es asi, pero si esa calidad musical se junta de pronto con calidad sonora…se podria decir q ahi empieza casi sola la difusion…es una cuestion sicologica…por como percibimos el sonido…al igual q mientras mas fuerte (mas y mejor comprimido), el cerebro lo capta como algo bueno (compresion en etapa mastering, no compresion de mp3 o algun formato loss). Es por esto que super importante sonar bien, en un disco y en vivo, y es por eso justamente q esas estrellas pop suenan muy bien, pq por calidad musical dificilmente quedan (la mayoria)…bueno a eso hay q agregarle toda la inversion q hay detras para q la niñita por ejemplo q mencionaste te salga hasta en la sopa. Debo agregar ademas que muchas veces es culpa de los sonidistas tambien…si bien hay sonidistas muy buenos, he visto como colegas mios por paja no mezclan bien, entonces hay una falta de compromiso tambien, no de todos, pero de la mayoria…de hecho TENGAN CUIDADO CON DONDE GRABAN!!! hahahahah, no, pero en serio, ojala los sonidistas se pongan las pilas tambien, son una parte importante de este camino.
En lo ultimo q mencionas, estoy completamente de acuerdo contigo, observar y saber tomar los caminos correctos…de repente no seria malo q los musicos q no somos de la scd nos juntemos y hagamos algo, no se…algo q no sea regido por un circulo politico pekeño de musicos q ya casi nadie escucha y q se llevan todo…aunque tal vez es muy idealista pensar q la politica no entre en un caso asi…de todas maneras hay q darle no mas, eso es todo, tocar y tocar….
pd:señor valdivia, escuche su disco…debo decirle q me agrado bastante…mis favoritas fueron “vulgar”, “como topo” e “intruso destino”…me suena a el indie canadiense q ha estado rondando ultimamente mezclado un poco con jorge drexler…muy buena mezcla, y se escucha bastante bien, felicidades por un buen trabajo =)
Hola Ruben:
Hay una experiencia muy interesante en España, llamada EXGAE:
http://exgae.net/
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